Del lado de la paz

Mientras la mayoría de gente en el mundo responsabiliza a Putin del aún desconocido número de fallecidos tras la invasión rusa, Putin culpa al gobierno ucraniano por las muertes ocasionadas.  Biden por su lado, se reúne con el grupo de potencias del G-7 para establecer nuevas sanciones en contra de Moscú; todo ello en alianza con la OTAN y se muestra ante los medios como el abanderado de la paz global y la seguridad. —¿En verdad se cree sus propias palabras? —Me pregunto.

Me resulta irónico oír hablar de paz a Biden, un gobernante que desde el primer día de su mandato no ha hecho otra cosa que enviar tropas americanas al extranjero, como en el caso de Siria y Alemania. Inclusive el lunático y machista de Trump se expresó acerca de lo absurdo que era mantener soldados americanos en Alemania, un país que hace mucho había dejado de ser un enemigo. Sin embargo, recuerdo que no debería de sorprenderme, menos enfadarme por algo que escapa de mis manos. Creo que desgastar energía en algo que no puedo controlar es una pérdida de tiempo. A pesar de ello, no puedo dejar de pensar en las pérdidas humanas que viene ocasionando la incomprensible y repudiada invasión rusa. Y no me refiero únicamente a los civiles fallecidos, sino también a la baja de soldados de ambos bandos.

Me resulta inimaginable lo que debe estar sucediendo en la mente y los corazones de la población ucraniana. Durante los últimos 30 años desde la disolución de la Unión Soviética, su país ha vivido en medio de discordancias políticas y la situación empeoró cuando Ucrania tuvo un mayor acercamiento a occidente. Sin embargo, creo que una invasión militar rusa que deje decenas de fallecidos, incluidos niños, es lo último que el mundo esperaba. Rusia supera enormemente a Ucrania en poder militar (A nivel aéreo, terrestre y acuático) y considero que más allá de una guerra o una invasión, Ucrania viene siendo víctima de un acto despiadado y sanguinario.

Majestuosas construcciones, hermosas vecindades, colegios, edificios residenciales y hasta una planta nuclear han sido puntos de ataque de Rusia. Así que me pregunto: ¿Qué quedará de Ucrania cuando todo esto termine? ¿Qué le dirán los padres a sus hijos cuando estos pregunten por su hogar? ¿Los amigos, vecinos y familias podrán volver a reunirse cómo solían hacerlo antes de la invasión? Y quienes perdieron a alguien durante esta descabellada guerra ¿Qué les ayudará a conservar la esperanza y mantenerse en pie durante el duelo?

Es increíble que ni siquiera una pandemia haga entrar en razón a la humanidad. Día a día vemos como la gente se lastima entre sí, roban, matan, violan. ¿Porqué creemos que tenemos derecho sobre el cuerpo y la libertad de alguien más? Es increíble que en pleno 2022 seamos testigos de un hecho como este. Si, siempre ha habido guerras, sobre todo en oriente y hemos estado tan alejados de ello al punto de que casi nadie gira la mirada hacia esos lares hasta el día de hoy. Durante estos últimos días no he dejado de pensar en lo que viene ocurriendo en Ucrania y cuando me hablan de este tema mi pecho palpita apesadumbrado y hoy, después de 3 copas de vino siento la necesidad de escribir acerca de esto. Después de casi 1 mes, volveré a publicar en mi blog y debo confesar que dejé de hacerlo porque durante todo este tiempo me enfoqué más en sentir que en exteriorizar mis pensamientos o sentimientos en palabras. Sin embargo, no puedo evitar sentirme vulnerable si no escribo o saco a flote la indignación y aflicción que siento al encender las noticias y ver lo que acontece.

En breve iré a jugar vóley y después de ello iré al cine. No puedo dejar de sentir culpabilidad por continuar con mi vida como si nada ocurriese a miles de kilómetros de mi hogar y sabiendo que hay gente que la está pasando muy mal. Luther King dijo una vez: “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes” Sin embargo, recuerdo que, aunque a veces tengamos razones para sentirnos mal, es importante mantener la esperanza de que podemos crear un mundo mejor y que en medio de la oscuridad, es posible ver la luz. Y yo la veo junto a la gente que amo, respeto y cuidaré por siempre.

Espero todo culmine pronto en Ucrania, que las autoridades comprendan que, por encima del poder comercial, económico o político, está la vida. Desde hace unos años descubrí que la paz me aporta más felicidad y estabilidad que cualquier otra cosa. Para mí, sola o acompañada, sana o enferma, adinerada o pobre; la paz está por encima de todo. Así que, sin importar que, siempre quédense del lado de la paz. Habría paz en el mundo si cada ser humano conservase la paz en su interior.

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