Para este año continuar con mi vuelo

No. Este 2021 no todos mis deseos se hicieron realidad y si les contara las cosas inesperadas que me sucedieron, se caerían estrepitosamente hacia atrás; en la misma manera que Condorito lo hace ¡Plop!

Durante la última semana del 2021, le pregunté a muchas personas cómo estaban cerrando su año. Sentía curiosidad de si habían realizado o no los objetivos que se trazaron al iniciar el año. Muchos de ellos me respondieron con una sonrisa en el rostro que experimentaron vivencias positivas y beneficiosas. Sin embargo, unos pocos me confesaron algunos de los acontecimientos desfavorables que tuvieron que atravesar durante el año que acaba de terminar.

Como ya dije en un principio, hay planes que no logré concretar, obtener mi licencia de conducir, por ejemplo. No obstante, experimenté hechos impensados y enriquecedores que no planee como el inesperado ascenso profesional que recibí en el mes de noviembre. Ello me llevó a la conclusión de que no siempre las cosas resultan como las planeamos. Durante el camino pueden ocurrir imprevistos que nos pueden agradar o no. Así que encuentro vital tener la capacidad de aceptar los cambios y de adaptarnos de forma inteligente a los vuelcos que nos da la vida. Por mi lado, puedo afirmar que el 2021 me dio la oportunidad de concretar algunas de mis metas y uno que otro deseo que no me propuse pero que sucedió sin planificarlo. Me agrada decir que, pese a mis errores, conforme pasan los años evoluciono en los distintos aspectos de mi vida: Personal, profesional, emocional, familiar y social. Creo que independientemente de si nuestros planes se hacen realidad o no, es crucial progresar y florecer con el pasar del tiempo, no retroceder ni estancarnos porque sin importar las circunstancias el mundo no frena, continúa girando y la vida no se detiene para esperarnos.  

Muchas de las decisiones que tomé durante el 2021 las hice desde el corazón y una que otra usando la razón. Es que a veces no siempre el corazón acierta, es importante discernir cuándo dejarse llevar por la razón o por el corazón. Tuve el coraje de decir no cuando mis impulsos me empujaban a cometer desaciertos y con determinación le dije no a quienes creían tener el poder sobre mí. Resulta a veces que nuestros sentimientos nos conducen a aceptar situaciones perjudiciales que disminuyen nuestra autonomía o felicidad. Más de cien veces pusieron en tela de juicio mis decisiones bajo el argumento de que yo no sabía lo que quería ni lo que me convenía. Lamentablemente consideré que tenían razón y me atrevo a confesar que en alguna ocasión creí que no era capaz siquiera de servirme mi propia cerveza. Estaba acostumbrada a que lo hicieran todo por mí. Sin embargo, a la fecha he aprendido a destapar las botellas sin la necesidad de un abridor de cervezas, sin la ayuda de un hombre y con los dientes de ser necesario. Ese es solo un pequeño ejemplo de las cosas que hoy en día hago sin la aprobación ni el auxilio de quienes dicen saber todo de mí. Poco a poco voy comprendiendo que las mujeres no necesitamos el amparo de nadie ni que nos asistan cada vez que nos encontramos en circunstancias complejas. Lamentablemente han romantizado tanto a la mujer que a la sociedad e inclusive a nosotras mismas se nos olvida que además de delicadeza, las mujeres también desbordamos de pasión, inteligencia, gallardía y autosuficiencia.

Desde entonces estoy aprendiendo a convivir con la persona más valiosa de mi vida: Conmigo misma. Estoy abierta a las nuevas experiencias y absorbo todo el amor posible de quienes me rodean. Aún me resta muchas cosas por aprender y no me presiono pues para todo en la vida existe una curva de aprendizaje que respetar. He perdonado cada unos de mis errores, he perdonado los daños que me han causado y he pedido perdón a quienes debía. Me decidí a no volver a causarle dolor a alguien más ni permitir que lo hagan conmigo. Cuidar y cuidarme, creo que así convivimos mejor ¿Correcto? En mi diario personal hice un recuento de mis logros y no puedo dejar de sentirme afortunada, como ya dije estoy orgullosa de mi evolución y admiro y respeto a quienes también lo hacen. Por otro lado, hice cosas que tiempo atrás jamás me habría atrevido a hacer como adquirir un dominio en WordPress para publicar desde mi blog personal y no realicé cosas que con tanto anhelo deseé hacer en el 2021, iniciar una maestría por ejemplo ya que se me negó la posibilidad puesto que no cumplía con uno de los requisitos de la casa de estudios.

No sé si sea sólo a mí, pero a la vida le encanta sorprenderme. Días antes de culminar el año volví a ver unos ojos pardos maravillosos, unos que creí nunca más volvería a ver. Además, horas antes del nuevo año finalicé un curso de escritura de cuentos infantiles y si Dios lo permite, antes del 05 de enero estaré culminando mi primer cuento para niños. Finalmente, para evitar frustraciones y mantener la sorpresa, a las cero horas de este 2022 no pedí doce deseos, en su lugar, comí cuatro deliciosas y jugosas uvas quebranta. A través de ellas pedí cuatro deseos y le di a la vida la posibilidad y el poder de sorprenderme con otros ocho triunfos. Comí, bebí y bailé todo lo que pude. Abracé a mis más grandes amores en la vida y me abracé a mí misma: Me perdoné, me felicité y retoqué el tejido y los colores de mis alas para este año continuar con mi vuelo.  

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s